DIARIO EL LITORAL 16 de Mayo de 2007

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Cartas a la Dirección

¿Quién es el responsable?

Señores directores: El viernes 11 del corriente acudí con entusiasmo al Teatro Municipal a escuchar el concierto del reconocido pianista cubano Luis Lugo. Era una noche gélida... y a la llegada ya encontré el primer obstáculo... los espectadores, que no éramos pocos, tuvimos que aguardar afuera, y no pudimos ingresar al foyer como corresponde ocurra en cualquier teatro que se precie de tal.

No es la primera vez que ello ocurre; aseguraría que forma parte de la "organización habitual" de este teatro. íCuántas veces hemos sufrido largas colas a la intemperie! para que finalmente quince minutos antes del comienzo, un solo empleado recoja las entradas que permitan el ingreso a la sala... Me pregunto, qué funciones cumple el foyer, además de albergar una rústica mesa de pino y un maltratado piano.>

Cuando nos disponíamos a escuchar el piano, chirridos insoportables se unían a la maravillosa música que interpretaba Lugo... no, no eran problemas de ejecución, tampoco de sonido, sino de mantenimiento del instrumento, que tenía roto uno de sus pedales. Nadie pudo explicarnos quién es el responsable o si existe un responsable. Tampoco existe libro de quejas, sólo de entradas para el personal.>

Ahora, me pregunto, la sala Marechal, pese a promesas de remodelación, no existe más... tampoco la sala de títeres, convertida ahora en una coqueta confitería. ¿Será que a las autoridades de Cultura Municipal les resulta más rentable la "puesta en valor" de un lugar de ingesta material, y descarta su propia función, en lo que al funcionamiento del teatro y el arte en general respecta?>

Norma Zwiener. DNI: 4.015.361. Ciudad.>

 

DIARIO EL LITORAL 19 de Mayo de 2007

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Cartas a la Dirección

Concierto en el Teatro Municipal

Señores directores: El viernes 11 de mayo asistí a un extraordinario recital de música, ofrecido por un músico cubano. Ejecutaba con maestría obras de su autoría. Con dolor e indignación comprobé que los pedales del piano no funcionaban bien. Y se escuchaba un sonido, que no correspondía, similar al que podría producir un grillo entre las cuerdas de ese instrumento maravilloso, el piano de cola. ¿Cómo es posible que un pianista se encuentre con semejante sorpresa? ¿Es así como "la ciudad cordial", recibe, en su coliseo mayor, a un artista extranjero? Lo mismo afirmo con respecto a todo artista, local, nacional e internacional que llegue a nuestro querido Teatro 1° de Mayo.

Dicho sea de paso, no merecíamos, como ciudadanos, que permaneciera cerrado durante un año, que los camarines estén sucios, y que el piso de madera del escenario continúe en pésimo estado.>

Pago puntualmente tasas municipales, valoro la música y toda otra expresión artística y exijo que nuestro Teatro Municipal esté en condiciones. En él, además de todas las expresiones estéticas que lo embellecen, están las esculturas de yeso hechas por un tío abuelo mío, Jean Marie Gagneten. Además soy profesora de piano, y soy particularmente sensible a sonidos que no deben ser escuchados en un concierto.>

En cualquier espacio oficial o privado, el público tiene a su disposición un libro de sugerencias y/o quejas. Al solicitarlo, para dejar escrito lo que expreso en esta carta, comprobé con asombro que tal libro no existe. A quienes les corresponda tomar decisiones al respecto, es hora de que las tomen. ¿O no les resultó suficiente un año para dejar este espacio del arte en condiciones?>

Julia Gagneten. DNI. 5.699.145. Ciudad.>

 

DIARIO EL LITORAL 20 de Mayo de 2007

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Llegan cartas

Mucha vergüenza

Señores directores: He concurrido al concierto realizado el viernes 11 del corriente en nuestro Teatro Municipal 1° de Mayo, con el pianista invitado cubano Luis Lugo. La velada se inició amistosamente, pues el concertista ha adoptado la modalidad de explicar al público la historia de la música que va a interpretar: lugar de origen, transformación en el tiempo, región cubana que representa, todo ello teñido de mucha pasión que luego volcaba en el teclado. Con maestría y gratificando los oídos de quienes amamos la música... y con gran indignación al percibir un chirrido espantoso del pedal del piano. Un ruidito molesto que acompañó absolutamente todo el concierto, pues el uso del pedal es tan necesario como el uso de las teclas del piano.

Sentí primero ganas de correr al escenario para tratar de resolver el problema, luego compasión por el pianista que seguramente debió reforzar su concentración para no errar en la interpretación que sólo leía en su mente, pues no había partituras y también -y sobre todo- mucha vergüenza por quienes tienen la responsabilidad de mantener en condiciones el pobre piano.>

Porque la primera lectura es: no sólo no les ha interesado el piano, tampoco han respetado los oídos de los que fuimos al concierto -para lo cual abonamos entrada- y menos aún respetan a aquellos artistas a quienes se invita a concurrir a un teatro restaurado a nuevo a interpretar en instrumentos totalmente descuidados.>

Mi vergüenza se incrementó cuando al salir de la sala y a modo de quienes olvidan la escoba detrás de la puerta, habían dejado una mesa vieja y desvencijada al lado de la puerta de ingreso, del lado de adentro, claro.>

Lamentable... merecemos que nos traten mejor.>

Gladis Novoa - DNI. 10.065.329>